Este dulce de origen del Medio Oriente es conocido por su textura crujiente y su sabor dulce y nuez. Aunque es un poco complicado de hacer, es increíblemente delicioso.
Preparar el relleno: Tritura las nueces hasta obtener trozos pequeños. Puedes añadir un poco de azúcar y canela al gusto.
Montar el baklava: Precalienta el horno a 180°C (350°F). Coloca una capa de masa filo en una bandeja para hornear y pincela con mantequilla derretida. Repite el proceso de colocar capas y mantequilla (aproximadamente 8-10 capas). Añade una capa de nueces, y luego repite el proceso con más capas de masa y mantequilla hasta que se acaben los ingredientes.
Cortar y hornear: Corta el baklava en rombos o cuadrados antes de hornear. Hornea durante 45-50 minutos hasta que esté dorado y crujiente.
Preparar el jarabe: Mientras se hornea el baklava, hierve el azúcar, el agua y el jugo de limón durante 10 minutos. Deja enfriar. Vierte el jarabe caliente sobre el baklava recién horneado y deja reposar al menos 4 horas antes de servir.